5 errores que comete la mayoría de la gente después de un choque (y cómo evitarlos)

Nadie te prepara para un choque. No es parte de la prueba de la licencia, no te lo enseñan en la escuela de conducción, y tus papás probablemente tampoco te lo explicaron. El resultado es que cuando te toca —y con más de 75 mil accidentes al año en Chile, las probabilidades no son despreciables— terminas improvisando.
Y cuando improvisas en una situación de estrés, cometes errores. Errores que no parecen graves en el momento, pero que semanas después te pueden costar cientos de miles de pesos, un problema legal, o simplemente la frustración de no poder demostrar lo que pasó.
Estos son los 5 errores más frecuentes que vemos, y lo que deberías hacer en su lugar.

Error 1: Mover los autos antes de documentar la escena

Entendemos por qué pasa. Estás en medio de la calle, los autos se empiezan a acumular, la gente toca la bocina, y lo instintivo es despejar la vía lo más rápido posible. El problema es que cuando mueves los vehículos, destruyes la evidencia más importante: la posición de los autos. La ubicación exacta de cada vehículo después del impacto cuenta la historia del choque. Dónde quedó cada auto, en qué ángulo, a cuánta distancia del semáforo o del signo pare. Un perito puede reconstruir la dinámica del accidente a partir de esa información. Pero si moviste los autos antes de registrar nada, esa historia se perdió.
Lo que deberías hacer: Antes de mover cualquier cosa, saca fotos panorámicas desde los cuatro costados. Literalmente 60 segundos. Que se vean ambos autos, la calle, las señales de tránsito. Después de eso, si el choque es leve y estás obstruyendo el tránsito, sí, mueve los vehículos a un costado. La ley te permite hacerlo cuando no hay heridos y es seguro desplazar los autos.
Esos 60 segundos de fotos pueden ahorrarte meses de discusiones después.

Error 2: No ir al médico porque “estás bien”

Este es probablemente el error con consecuencias más serias, y no tiene que ver con el auto sino contigo.
Después de un choque, tu cuerpo libera una cantidad enorme de adrenalina y cortisol. Estas hormonas literalmente bloquean la sensación de dolor. Es un mecanismo de supervivencia. El problema es que te hace creer que estás perfectamente bien cuando en realidad podrías tener una lesión que aún no se manifiesta.
El latigazo cervical es el ejemplo clásico. En un choque por alcance, tu cabeza se sacude hacia adelante y hacia atrás con mucha fuerza. Los síntomas —dolor de cuello, rigidez, dolor de cabeza, mareos— pueden aparecer recién 24 a 72 horas después del accidente. Y si no fuiste al médico en ese período, demostrar que la lesión fue producto del choque se vuelve mucho más complicado.
Lo que deberías hacer: Aunque te sientas bien, si el choque tuvo algo de fuerza, ve a una urgencia o a tu médico dentro de las primeras 24 horas. Pide que quede registrado que fuiste por un accidente de tránsito. Ese documento médico es evidencia si después necesitas reclamar por lesiones.
No estamos diciendo que vayas al médico por un topón en el estacionamiento a 5 km/h. Usa el criterio. Pero si el impacto fue lo suficiente como para asustar, hazte revisar.

Error 3: Aceptar un “arreglo entre caballeros” sin respaldo

La escena es conocida. El otro conductor se baja, ve los daños, y te dice: “Mira, para qué vamos a meter al seguro, yo te pago la reparación directo. Tráeme el presupuesto y te transfiero.”
Suena razonable. Te ahorras el deducible, el otro se ahorra la subida de prima del seguro, todos contentos. El problema es que en un porcentaje altísimo de estos acuerdos, el otro conductor simplemente no paga. Te dio un teléfono, quizás un nombre, y después desaparece. No contesta, te bloquea, o te dice que el presupuesto es muy caro y que él “no va a pagar eso”.
Y como no dejaste constancia, no activaste el seguro, y no tienes nada firmado, quedaste sin ningún camino formal para cobrar.

Lo que deberías hacer: Si vas a aceptar un arreglo directo, como mínimo:

Deja constancia del choque de todas formas. Puedes hacerlo en Comisaría Virtual y toma 10 minutos. Esto te deja la puerta abierta si el otro no cumple.
Pon el acuerdo por escrito. No necesita ser un documento legal elaborado. Un mensaje de WhatsApp donde ambos confirmen qué pasó, quién asume la responsabilidad, y cuál es el monto acordado, ya es algo. Guarda ese chat.
Pide un adelanto. Si el otro conductor está genuinamente dispuesto a pagar, no debería tener problema en transferirte al menos una parte del monto antes de la reparación. Si se resiste a esto, mala señal.
Y honestamente, en muchos casos el camino más seguro es simplemente activar el seguro. Para eso lo pagas todos los meses.

Error 4: No saber cuánto cuestan los daños antes de negociar

Este error es más sutil pero igual de costoso. Ocurre así: te chocan, el otro conductor acepta responsabilidad, y te dice “mándame el presupuesto del taller”. Vas a un taller, te cotizan $450.000. Le mandas el presupuesto al otro conductor y empieza la negociación: “No, eso es muy caro, yo conozco un taller que lo hace por $200.000.” Y de repente estás negociando sin saber quién tiene razón.
O el escenario inverso: tu propio seguro te ofrece reparar en un taller convenido, pero no tienes idea si la reparación que te están ofreciendo cubre todos los daños o si se están dejando cosas afuera.
El problema de fondo es que la mayoría de la gente no tiene referencia de cuánto debería costar la reparación de su choque. Y sin esa referencia, estás negociando a ciegas.
Lo que deberías hacer: Antes de ir al taller o de negociar con nadie, hazte una idea del rango de costos. Cotiza en al menos dos talleres distintos para tener un punto de comparación. Los precios pueden variar bastante dependiendo del taller, de si usan repuestos originales o alternativos, y de la técnica de reparación.
También puedes usar herramientas de estimación rápida como nuestro evaluador de daños en Choque.cl, que con fotos del daño te entrega un rango orientativo de costos de carrocería y pintura. No es un presupuesto formal, pero te da un número para saber si lo que te están cobrando es razonable o si te están pasando gato por liebre.
Llegar a cualquier negociación —con el otro conductor, con tu seguro, con el taller— sabiendo cuánto cuestan los daños te cambia la posición completamente.

Error 5: No guardar registro de nada

El último error es el más simple de todos y quizás el más común. La gente no guarda las cosas. Las fotos quedan en el celular mezcladas con las fotos de la comida y los memes. La constancia de Carabineros queda en algún email que nunca más encuentran. El nombre y teléfono del otro conductor quedó en un papel que se perdió.
Después, cuando la aseguradora pide documentación, cuando el abogado necesita las fotos, o cuando tres meses después necesitas recordar un detalle específico, no tienes nada.